Debido a su variedad de paisajes, las Terres de l'Ebre ofrecen una enorme riqueza de productos alimentarios —de mar y de montaña— que son la base de su sabrosa cocina tradicional y no de sus principales atractivos turísticos. Los bosques del macizo de los Ports, las llanuras interiores de secano, las huertas que bordean el río Ebro o la llanura deltaica ofrecen diversidad de productos: setas, hortalizas, verduras, fruta dulce, cítricos o el característico arroz del Delta de l'Ebre. Todos estos productos se complementan con el sabroso pescado, el marisco y los moluscos que, alimentados por nutrientes que el río aboca en el mar, se extraen de las bahías y de las balsas. Además, muchos de los productos elaborados a partir de estos alimentos han obtenido la Denominación de Origen Protegida o la Indicación Geográfica Protegida, dos certificados que reconocen la calidad de elaboraciones como por ejemplo los embutidos de arroz, el aceite de oliva, los vinos de la Terra Alta o la variada repostería de tradición árabe. Todos estos ingredientes nutren una gastronomía única y singular en el conjunto de Catalunya.